Ponte en situación. Estás redactando tu trabajo de fin de grado (o de máster), ultimando los detalles para la entrega definitiva. Te ha costado sudor y lágrimas llegar hasta aquí. Has tenido que sacrificar horas de sueño, de cine y de bailoteo con tu gente. Has terminado con las reservas de café de tu casa y de la universidad. Y te están saliendo dos incipientes bigotillos porque tu metamorfosis hacia una rata de biblioteca es inminente. Pues bien, vamos a decirte algo: tu trabajo tiene faltas, errores, fallos. Sí, no tenemos ninguna duda. Pero tranqui, que en este artículo te damos algunos trucos para que puedas corregir y revisar tu trabajo y que quede limpio como una patena.

corregir trabajo final de grado

Cuando estamos en pleno proceso creativo a menudo descuidamos la forma en la que escribimos. Estamos tan concentrados en el qué, que nos olvidamos del cómo. Y es igual de importante. Además, a veces sucede que por mucho que releamos y revisemos todo el contenido de pe a pa, como tenemos en la cabeza lo que queremos decir, nuestro cerebro nos la juega y nos hace leer las cosas tal y como las queríamos decir (y no como las hemos escrito sobre papel o pantalla). ¡Error!

Y no solo se trata de escribir siguiendo las normas de ortografía, puntuar correctamente o poner la tilde allí donde lo dice… ¿quién lo dice? ¿La señora Aguda? ¿La Llana? ¿O la Esdrújula? Estamos hablando de seguir una coherencia en el estilo, de la precisión del lenguaje, del uso de tecnicismos, de la estructura, de cómo se citan las referencias bibliográficas, de usar sinónimos para no repetir palabras, de la concordancia entre sujeto y predicado (¡por favor, nunca los separéis con una coma!), de que todos los títulos estén al mismo tamaño, o que los saltos de línea no te hagan perder la paciencia … y de un sinfín de cosas más en las que nos fijamos los que nos dedicamos a la corrección ortotipográfica y de estilo (que es la palabreja técnica para denominar el típico: “¿Me corriges el trabajo porfa?”).

¿Por qué no nos gustan los correctores automáticos?

Para convencerte de esta cuestión te vamos a proponer un juego. ¿Ves alguna falta ortográfica en estas frases? ¡El corrector no nos ha marcado nada!

  • *El uso de las oras… (El huso horario…)
  • *Aller izo frio (Ayer hizo frío)
  • *De donde bienes (¿De dónde vienes?)

Con esto lo que te queremos demostrar es que el corrector automático de un procesador de textos puede ser un primer filtro de errores ortográficos, sí. Pero este sistema chivato de trazar un caminito de diminutas mariquitas debajo de cada palabra errónea es, en realidad, un colador en el que se pueden escapar miles sin darte ni cuenta. Donde haya una persona…

¿Qué podemos hacer para redactar sin faltas ni errores de estilo?

Algunos trucos para el proceso de redacción:

  1. Usa el diccionario. Sin miedo. Nunca se sabe demasiado. Y a veces solo sirve para corroborar lo que ya sabemos.
    Diccionario de lengua española (de la RAE de toda la vida, vaya)
    Diccionario panhispánico de dudas. Es una especie de FAQS pero con las dudas más frecuentes de la lengua castellana.
    Y ten también a mano diccionarios de sinónimos, conjugación de verbos, tecnicismos propios de la materia de la que tratas (como por ejemplo, el Diccionario del español jurídico).
  2. Antes de escribir, establece tus propias normas de maquetación. Si es necesario, márcate una guía de estilo que puedas consultar a menudo. Títulos, subtítulos, apartados,… y sobre todo, cúmplela.
  3. Define el tono y el estilo. En un texto académico, se debe evitar escribir en primera persona. A partir de ahí, cuando revises el documento fíjate si se te ha escapado algún “He hecho…”.
  4. Ves leyendo a medida que vayas escribiendo. Todo lo que repases ahora, es tiempo que ahorras después.
  5. Si dejas algún apartado o frase a medias, algo que hacemos tod@s, márcatelo en un color bien llamativo para que no se te olvide. No sería la primera vez que en una tesis doctoral aparecen frases inacabadas o llenas de “XXXXXXXXXX”.

¿Cómo revisar con ojo avizor? ¿Cómo corregir un trabajo académico?

Estos son nuestros 10 consejos para revisar el trabajo antes de ser entregado:

  1. Lee el documento como si fuera la primera vez. Te diremos más: como si lo hubiera escrito otra persona que, encima, te cae mal.
  2. Intenta que todo lo que quieres decir, se entienda a la perfección. Si has hecho frases quilométricas, acórtalas. Tú sabes lo que quieres decir, pero el resto no.
  3. Lee en voz alta. ¿Te estás poniendo de color azul? Sigue acortando. A tu trabajo le faltan comas.
  4. Repite nuestro mantra: las faltas de ortografía bajan la nota de tu trabajo y lo desmerecen.
  5. Activa los invisibles del documento. Se muestran clicando sobre este símbolo: ¶ (en Word Office). Esto te permitirá detectar espacios de más, saltos de línea, etc.
  6. Haz dos o tres lecturas con objetivos distintos: una para revisar la ortografía y la gramática; otra para la maquetación (fuentes, tamaños, negritas, cursivas, títulos, notas a pie de página, párrafos, justificación…); y una última para comprobar lo hacha que eres.
  7. Busca, en cada párrafo, si hay palabras repetidas. Sustitúyelas por sinónimos. Es divertido.
  8. Para asegurarte de que no has dejado ninguna palabra marcada en otro color (para revisar después), usa la herramienta “Buscar” de Word y haz la búsqueda por formato.
  9. Haz caso al camino de mariquitas. Estamos tan acostumbrados a escribir con correctores automáticos que a veces ignoramos sus sugerencias. Tampoco hace falta, ¡son sumamente inteligentes y sabias!
  10. Pídele a alguien que te quiera mucho que se lo lea y, si le apetece, te haga sus comentarios. A veces es muy necesario que alguien que no sea experto en tu materia entienda de lo que estás hablando.

En la corrección ortotipográfica y de estilo para trabajos académicos lo mejor es que una persona externa y profesional pueda leer tu documento, revisarlo, corregirlo y marcar aquello que pueda generar dudas. Deja que otros lo hagan por ti, tú ya has hecho bastante. Ahora que has finalizado el trabajo, sería una pena que no tuvieras una nota que recompensara el esfuerzo por culpa de las malditas faltas ortotipográficas o de estilo.

Por eso nosotras podemos ayudarte, dejando tu trabajo limpio de malas hierbas y listo para ser entregado con la máxima garantía de que no tendrá ni un fallo. Además, como también hemos sido estudiantes y sabemos que tu bolsillo es el que es, te hacemos un precio especial. ¿A qué esperas para contactarnos? Escríbenos, pregúntanos y valoraremos una corrección adaptada a tus necesidades.

Porque cuidamos tu proyecto para que dé sus frutos.